La notable cura de Christiana Wayo

"Todos gritaron, ¡Milagro, Milagro!"

En 1968, cuando bajaba por la escalera en su casa de Makurdi, Nigeria, Cristiana Wayo resbaló y cayó desde los seis últimos peldaños golpeando fuertemente su rodilla izquierda contra el piso. Incapaz de levantarse por sí misma, llamó a algunos vecinos para que vinieran a socorrerla. Fue llevada al hospital donde se le aplicó un vendaje elástico a su rodilla para luego ser dispensada.

    De vuelta en casa, se la molestó cuando estaba reposando en la cama. Al incorporarse, de algún modo aprisionó su rodilla lesionada contra el marco de una silla próxima a la cama y chilló de dolor. Algunos inquilinos de la casa acudieron inmediatamente y liberaron su rodilla que ya había comenzado a hincharse. Con la ayuda de algunas tabletas calmantes pudo lidiar contra el dolor toda la noche y al día siguiente fue llevada nuevamente al hospital donde la internaron.

    De la rodilla, en aquel momento sumamente inflamada, un fluido sanguinolento fue drenado por un médico asistente. Se tomaron radiografías y el día posterior, se le mostró los resultados; la rótula (el hueso de la rodilla) estaba rota en dos fragmentos. Se le enyesó la fractura y al cabo de una semana fue dada de alta.

    La Señora Wayo se suponía debía permanecer con la escayola puesta durante tres meses pero a causa de la gran incomodidad que le producía, solicitó y se le permitió quitarla después de ocho semanas. Más radiografías fueron tomadas pero no mostraban ningún cambio. Otro vaciado de yeso fue aplicado, el cual tuvo que ser usado, esta vez, por seis semanas.

    Al cabo de esas seis semanas, el yeso fue removido de vuelta y otra sesión de Rayos X mostró que no se había producido mejoría alguna en su condición. El médico avisó que no había nada más que pudiera hacer excepto extirpar la rótula. Ya que no había comodidades en ese hospital para la operación prescripta. Cristiana fue derivada al Hospital Ortopédico en Kano. Se le dio un par de muletas entonces y fue despachada. La hinchazón había desaparecido pero el hueso se encontraba incrustado en la carne misma y le resultaba imposible doblar la rodilla.

    Después de casi siete meses en su casa, la señora Wayo fue visitada por un representante del hospital (encargado de quirófano) quien le preguntó si le gustaría realizar la operación.

    Se le advirtió que la misma no produciría ningún grado más amplio de movilidad para la rodilla pero que una rótula artificial podría insertársele en un futuro cercano si ella así lo deseara. Fue al hospital pero, estando embarazada de cuatro meses, se preocupó por si la operación afectaría al bebé. Cuando se le dijo que no, dejó todo en las manos de Dios, dio su consentimiento, llenó y firmó los formularios necesarios.

La Operación

    Se le practicó una inyección anestésica raquídea, la cual la mantuvo completamente despierta cuando la operación comenzó. En el reflector de la lámpara de cirugía arriba suyo, pudo observar como algo embarrado con sangre era removido de su rodilla y podía escuchar lo que los doctores decían. Eso es todo lo que recordó después, ya que el temor y los efectos de la medicación la sumieron en un estado de inconciencia.

    Cuando retomó a las salas de clínica unas horas más tarde, el cirujano le mostró las dos piezas fracturadas, una más pequeña que la otra, de la rótula que había sido retirada. Su pierna estaba envuelta ahora por otra cubierta de yeso, más liviana que las anteriores y con una abertura alrededor de la rodilla para que el aire acelerara el proceso de curación. Luego de un mes en el hospital el yeso y los puntos fueron retirados. La herida había cicatrizado bien y se le indicó algunos ejercicios para fortalecer la rodilla. Más radiografías le fueron hechas, se le entregó un juego completo de las mismas junto con los respectivos documentos, para que ella los presentara en el futuro si decidiera realizarse la operación de colocación de rótula artificial.

    Pero Cristiana no podía, en aquel entonces, darse el lujo de viajar 600 millas en busca de más tratamientos. No sentía más dolor, pero no podía pararse sobre su pierna izquierda que se encontraba tiesa, lo cual dificultaba el andar y la subida de escaleras. Su situación permaneció la misma durante los siguientes 13 años.

El viaje a Garabandal

    En Julio 19 de 1981, Cristiana se embarcó para Londres con un grupo de Nigerianos conducidos por la Señora Susana Oduah. Allí iban a unirse al grupo de la Señora Nadege Baco que se dirigía hacia Garabandal. Después del largo vuelo a Inglaterra, de un viaje en barco hasta Britania y un transporte por ómnibus hasta España, finalmente arribaron a la villa de San Sebastián de Garabandal el anochecer del 20 de Julio.

    La mañana siguiente después del desayuno. Cristiana se unió a los otros miembros del tour quienes subirían a los pinos para rezar el rosario. Dos muchachas nigerianas le servían de apoyo durante la difícil escalada por la pendiente rocosa conocida como la calleja. Se las arregló para subir y luego del rosario descendió nuevamente apoyada en las dos jóvenes.

"¡Milagro! ¡Milagro!"

    A las 4:00 p.m., el grupo subió de vuelta a los pinos para rezar, pero las dos niñas que habían ayudado a Cristiana esa mañana se habían adelantado. La Señora Wayo trató de hacerlo por su cuenta pero no pudo llegar muy lejos.

    Intentando arrastrarse con sus cuatro extremidades, hizo una oración mental a Nuestra Señora pidiéndole ayuda. (Fotografía a la derecha: La calleja (un callejón pedregoso y hendido en el terreno) serpentea en su trayecto de subida hacia los pinos. Christiana arrastrándose de cuatro, logró avanzar más o menos hasta el lugar desde donde esta fotografía fue tomada antes de que solicitara la ayuda de Nuestra Señora) De repente, ¡sintió un emanar de fuerzas en su pierna! Entonces, sintiéndose muy liviana ("como si alguien estuviera auxiliándome desde atrás"), caminó la difícil y empinada cuesta hacia el pinar. Una vez allí, se unió a los otros en el rezo del rosario, ¡arrodillándose! Ella relata lo que sucedió después:

    No estaba conciente de que me había ocurrido algo. Ya que los otros habían terminado sus oraciones antes que yo, tuve que regresar bajando sola. Cuando llegué al lugar de la calleja, donde el ángel se había aparecido a las niñas, me di cuenta que pude caminar desde este punto hasta los pinos como si hubiera sido sostenida por alguien. Muy contenta, llamé a Susana, líder del grupo, para contarle lo que me había sucedido. Luego pegué un salto, me arrodillé, me agaché como lo hacemos en mi pueblo para barrer, e hice todo esto con facilidad. Cuando relaté al grupo la historia de mi rodilla, todos nos regocijamos y agradecimos a Nuestra Señora! Todos gritaron, "¡Milagro, Milagro!" y le dijeron a Susana que se lo cuente a la Señora Baco.

    Durante el viaje en colectivo de vuelta a Britania, el principal tópico de discusión era la cura de la rodilla de la Señora Wayo. Llegaron a Londres el 7 de agosto.

    A la mañana siguiente, Christiana se levantó alrededor de las 5:00 a.m. para hacer sus oraciones de la mañana, ella rememora su experiencia de esta manera:

    Durante la oración, un sentimiento interno parecía estar diciéndome, "toca tu rodilla derecha, toca tu rodilla derecha." Hice una pausa y toqué mi rodilla derecha. Sentí algo duro moviéndose (la rótula). Entonces me senté de plano en el piso y empecé a comparar ambas rodillas. ¡Cada una tenía una rótula! Golpeé la puerta de Susana pero ya había ido a Misa. Esto fue cerca de las 7:00 a.m. Volví a mi pieza extrañada por todo lo que me ocurría... cuando regresó Susana, la llamé para que atestiguara lo que había ocurrido con mi rodilla. Estábamos las dos sorprendidas y atónitas.

    Volvimos a Nigeria el 11 de Agosto de 1981. Desde entonces he sido capaz de arrodillarme confortablemente, sin problemas, luego levantarme de vuelta sin necesidad de apoyo, y puedo rezar de rodillas por cualquier período de tiempo. Ahora siento mi rodilla, que no la había sentido antes del 7 de Agosto, 1981. Más aún, ahora tengo más fuerza en esta pierna que en la otra.

    Una radiografía de la pierna mostrando la existencia de la rótula fue enviada al Profesor Manuel López Linares de Madrid, quien ha estado a cargo de recolectar información sobre curaciones asociadas a Garabandal. Podemos regocijamos todos y dar gracias a Dios por la inexplicable cura de Christiana Wayo, y viendo cómo y dónde tomo lugar, que sea para nosotros como una señal, como un presagio, de los innumerables prodigios que Nuestro Señor realizará en ese mismo lugar el día del gran milagro profetizado.


Christiana es fotografiada con el Obispo Murria de la Diócesis de Makurdi, Nicodemo Ogbu (líder difusor de Garabandal en Nigeria) y Susana Oduah quien fuera líder de la excursión cuando Christiana fue a Garabandal en 1981.

Traducido por: Dr. Walter dos Santos Antola, Paraguay.


     Página principal