Unas ráfagas de olor maravillosas.

De un Rosario que llevé a ese pueblín de Garabandal.

 

Vengo por todos mis hijos, con el deseo
 de acercarlos a Nuestros Corazones.

 

 

Unas ráfagas de olor maravillosas.

De un Rosario que llevé a ese pueblín de Garabandal.

Un día, estando en los pinos de Garabandal, me extrañó ver unos chabalinos jóvenes en los pinos, rezando. Empecé a contarles lo mío y ellos también se desahogaron conmigo. Me dijo uno de ellos que él no creía en nada pero que un día llegó casa, abrió la mesita y que le vino un perfume precioso.

Foto: Una pequeña imagen de la Virgen del Carmen de Garabandal en el pino de la Virgen. Este es uno de los nueve pinos que están en un altozano, cercano al pueblo, donde hubo muchas Apariciones.

Dijo a su hermana:

-- ¿qué metiste en la mi mesita?, vienen unas ráfagas de olor maravillosas.

Dijo ella:

-- yo metí un Rosario que llevé a ese pueblín de Garabandal, que está besado por la Virgen, según dijeron las videntes, pero no te quería decir nada de que esto a mi me pasó ya varias veces y por esto lo metí en la tu mesita a ver si te ocurría a ti también.

Desde entonces yo tuve varias veces esos perfumes y vine aquí a Garabandal y desde entonces pertenezco a una asociación que se dedica a hacer el bien, pero que nadie puede saber el bien que haces. Cada necesidad se atiende, a poder ser, sin que se sepa de quién viene esa ayuda. Eran unos muchachos jóvenes maravillosos. Son estos frutos maravillosos los que te hacen creer que realmente aquí se apareció la Virgen.

Angel Uría.
Gijón. Asturias.