Es difícil de creer, pero todo es verdad.

Por Bohdan Shyptur, Julio 2001

    En el verano de 1992, en la ciudad de Ivano-Frankivsk, Ukrania, de forma sumamente inesperada llegué a conocer al Dr. Michael Rozeluk y a su esposa Helen, de Canadá. Sus hijos, Natalka y Andriy, participaban en una gira de conciertos por Ukrania con la banda lisa "Baturyn" de Toronto dirigida por Ostap Brezden. Posteriormente a su actuación en nuestra ciudad, mi esposa, Luba, los invitó a casa. Casi diez años han transcurrido desde entonces, pero lo que recuerdo de mis reuniones con esta singular y maravillosa pareja ha dejado profundas impresiones en mi alma. Poco sabía en aquel momento, que serían instrumentos en mi jornada de regreso a Dios y de mi propia curación. Esa es la razón por la cual me gustaría hablar sobre ellos y testificar a otros sobre cómo me sané, gracias a las oraciones del Dr. Michael y Helen Rozeluk.

    En otoño de ese mismo año, fui lo suficientemente afortunado en visitar Canadá, con un pequeño grupo de conciertos. Actuamos casi en cada provincia de Canadá y luego en tiempo de Navidad fuimos a cantar villancicos a lo de los Rozeluks. Fui huésped en su hogar en más de una ocasión.

    Visité Canadá nuevamente en el otoño de 1993. En esa oportunidad, aparte de mi acordeón usual y mis partituras musicales, llevé conmigo un par de pinturas para vender, y un icono del Sagrado Corazón. Las tres obras eran de Fedir Maika, un muy bien conocido artista en Ukrania occidental. Al arribar a Montreal, tuve la buena suerte de encontrar a alguien que estaba interesado en dos de las pinturas, pero me guardé el icono. Las cosas sagradas no son para venderlas. Decidí donarlo a una iglesia en la primera oportunidad que se me presentara. Varios días después, un trío de músicos se me unió y empezamos otra gira de conciertos. Eventualmente actuamos en Toronto. Luego de nuestro concierto en ese lugar, fuimos presentados al Obispo Román Danylak, quien nos invitó a conocer la catedral de San Josafat. Fue ahí donde doné mi icono del Sagrado Corazón de Jesús.

    Durante mi estadía en Toronto, me encontré con los Rozeluks otra vez. También me cupo la oportunidad de visitar a la madre del Doctor, quien se encontraba ya enferma y había muerto poco tiempo después.

    En mi tercera visita a Toronto en 1998, no parecía posible que me reuniera con mis amigos de nuevo, los Rozeluks. Aunque los llamé por teléfono varias veces, siempre estaban ocupados, así que supuse que no estaban interesados y lo dejé así. Fue solamente una necesidad ciega la que finalmente nos ayudó a reencontrarnos, esto fue: un dolor de muelas. Sabiendo que el Dr. Rozeluk era un dentista excelente, llamé a su oficina para concertar una cita. Me subsanó el dolor del diente enfermo y luego me invitó a cenar a su casa.

    Durante la sobremesa, los Rozeluks me hablaron sobre ellos mismos, sus vidas, sobre su trabajo en la comunidad Ukraniana, en el club juvenil, en el coro en el que cantaban. Pero me quedé más impresionado con la historia de la medalla de Nuestra Señora de Garabandal, gracias a la cual muchos milagros de curación habían ocurrido durante rezos realizados con la medalla misma. El Doctor me contó cómo, mientras regresaba a casa de una práctica de coro en 1986, tuvo un accidente que resultó en lesiones serias: cuello, espalda y mandíbula dañadas. Excelentes especialistas de Toronto, Nueva York, Filadelfia no podían ayudarlo. Su prognosis estimaba que tendría un incremento de la artritis en esas áreas, y que al cabo de cinco años quedaría convertido en un minusválido total.

    En Abril de 1994, él y su esposa Helen fueron en peregrinación a Garabandal, para cumplir una promesa hecha a su ahora difunta madre. El domingo de Pascua, el Doctor fue bendecido con una medalla que la Santa Madre había besado durante Sus apariciones en Garabandal. Desde aquel momento en adelante, el doctor se había curado completamente (Ver "una vida renovada").

    También me comentaron sobre un jovencito que había sido curado de leucemia, de una señora italiana que era "alzada y transportada" a la iglesia porque no podía caminar, y muchos, muchos otros milagros, y toda esa gente fue sanada.

    Cuando me invitaron a asistir a la Misa de sanación en la Catedral de San Josafat, me encontré profundamente conmovido. Solo piensen... hay demasiadas muchas iglesias en Toronto. Los Rozeluks viven en la parte noreste de la ciudad. San Josafat se encuentra en el extremo totalmente opuesto. Aún así ellos se trasladaban hasta allí cada Miércoles para rezar. También entendí que no era ninguna coincidencia sino la Divina Providencia, la que disponía que esta iglesia fuera la misma a la que había donado el icono del Sagrado Corazón de Jesús.

    Antes de partir para Canadá, fui alertado por mis doctores que tenía problemas muy serios del corazón y que necesitaba tratamiento lo más pronto posible. En adición a esto, tenía una alergia muy fuerte al polvo, que me tomaba particularmente mal cuando me encontraba afinando o reparando pianos.

    Varios días después de mi conversación con el Dr. Michael y Helen, decidí ir a la catedral de San Josafat para la Misa de Sanación. Mi amigo, Petro, quien tenía problemas serios de espalda, vino conmigo.

    Después de la Misa, el Padre Bohdan ungió a cada uno, luego todos aquellos que habían ido a confesión y recibido la Santa Comunión, se aproximaron al Dr. Michael y a Helen. Cuando él colocó la medalla sobre mi frente, y luego sobre mi pecho, sentí un calor muy bien definido. La medalla se había puesto caliente. Mucha gente caía al piso cuando era tocada por la medalla y permanecía allí como en un sueño misterioso, sonriendo. Esto me causó una tremenda impresión, especialmente porque nadie se lastimaba, en lo absoluto. Cuando pregunté al doctor, "¿cómo era esto posible?", contestó, "Bohdan, en todos estos años, nadie ¡jamás ha referido el más mínimo daño!" Hasta me sentí un poco apenado por no haber caído en este "estado de sueño", porque el rostro de los que sí lo habían hecho, especialmente de los que sonreían, reflejaban una paz y serenidad inefables. Con respecto a lo que uno experimenta durante las oraciones en general, es imposible describirlo con lenguaje humano alguno.

    Durante las oraciones que hicieron el Dr. Michael y Helen con sus medallas de Garabandal me curé completamente y permanezco sano hasta hoy día. Dos amigos míos que creían, también fueron sanados. (Ver la historia de Petro Hrynchyshyn)

    Todos experimentamos emociones variadas: felicidad, amor, alegría, pero estas son ordinariamente emociones terrenales. Sin embargo, no todos son capaces de alcanzar la forma más alta del amor sin egoísmos - "agappe"- el amor de Dios, el cual empecé a entender y sentir durante las oraciones dirigidas por los Rozeluks. Un sentimiento de obligación y compromiso por parte de esta gente sin egoísmos, les proveía de fuerzas procedentes del Espíritu Santo, fuerza que ellos la transmitían a otros que más la necesitaban. Muchos en Ukrania, están especialmente necesitados de este tipo de Fe y oración sincera, como también de esperanza en la gracia de Dios, que sana cuerpo y alma.

    Es mi anhelo sincero que el Dr. Michael y Helen Rozeluk puedan pronto visitar Ukrania y difundir los mensajes de Nuestra Señora de Garabandal entre nuestra gente. Rezo para que nuestros obispos y clérigos también den buena acogida y bendigan su ministerio de curación a través de las oraciones, las cuales todos necesitamos mucho.

Bohdan Shyptur, Julio, 2001
Ivano-Frankivsk, Ukrania.

Traducido por: Dr. Walter dos Santos Antola, Paraguay.(05/2002)


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