Paquita Peña.

Al tocar el brazo, observé que no me dolía y que podía hacer todo tipo de movimientos que antes me era totalmente imposible realizar.

Por el beso que he dado aquí, mi Hijo hará prodigios.

Paquita Peña curó en Garabandal el 13 de mayo de 1995.

Dice Paquita:

Desde hacía varios meses tenía un gran dolor en el brazo derecho, desde el codo a la muñeca; sobre todo por la noche, no sabía en que postura colocarme, pues no podía descansar.

Notaba que la mano se me iba quedando sin fuerza y para hacer o coger algo con ella tenía que ayudarme con la mano izquierda.

Llegó el momento en que no podía doblar el brazo hacia la espalda ni por el hombro ni por detrás. Tampoco podía hacer punto, cortar con la tijera o escribir sin sentir dolor.

Las personas con quien lo comentaba me decían:

-- Eso es reuma.

Pero nadie me daba una solución. Tanto es así que estaba pensando que el primer día que tuviese libre iría al médico.

El día 13 de mayo de 1995 subí con más gente a Garabandal. Era un día especial consagrado a la Virgen de Fátima desde su Aparición en Portugal.

Empezamos a rezar el Rosario y al quinto misterio gozoso salió el sol y sentí calor, me remangué la chaqueta y cuál seria mi sorpresa que al tocar el brazo observé que no me dolía y que podía a hacer todo tipo de movimientos que antes me era totalmente imposible realizar.

 

 

Desde ese momento no me ha vuelto a doler ni de día ni de noche y ya han pasado seis años.  El brazo que antes me dolía mucho, ahora ya no me duele y el dolor se me quitó precisamente allí y ese día en Garabandal, cuando rezaba el Rosario a Nuestra Señora del Carmen de Garabandal en este bendito pueblo donde se apareció la Santísima Virgen.

En el momento que esto me ocurría lo que menos pensaba yo era en la curación de mi brazo; lo que hacía era repetir en mi mente:

-- ¡Que bien rezar aquí, en este lugar si que da gusto hacerlo por la paz y la tranquilidad que hay!.

Y en este momento salió el sol y ocurrió lo que termino de relatar.

En la Virgen de Garabandal ya creía y la rezaba todos los días el Rosario, pero ahora, desde que tuve esta gracia, creo más y veo la gran necesidad de pedirla por la salvación del mundo.

Después de ese día he vuelto muchas veces a Garabandal para dar gracias a la Santísima Virgen y unirme a las personas que van allí a rezar y a dar gracias. Me parece un lugar de mucha paz.

Allí la gente va a rezar y a rezar bien y con gran fe, y también va a dar gracias por milagros, favores o por cualquier tipo de gracia recibida, o simplemente por el hecho de haber tenido a bien el haberse Aparecido en ese lugar.

He hablado con muchas personas de distintos lugares de España y del extranjero y piensan igual. Además de curaciones de las más diversas enfermedades, son muchísimas las conversiones que ha habido aquí, como ha pasado en otros lugares marianos.

Me da pena que nosotros que lo tenemos a la puerta de casa, como quien dice, dejemos pasar el tiempo sin ir a recibir las gracias que Dios derrama a manos llenas por medio de su Santísima Madre.

La Virgen quiere a todos sus hijos y quiere que se cumplan sus mensajes. Continuamente nos pide oración y penitencia y rezar el Santo Rosario en familia porque esto será nuestra salvación.

Paquita Peña.
Santander.