Padre Zenovy Kasko.

Párroco de la villa de Radcha, Ucrania.

 

El P. Zenovy Kasko cree profundamente en la promesa del Beso de la Madre de Dios. Pone la medalla besada sobre los enfermos y todos son aliviados o sanados de sus enfermedades.

 

El padre Zenovy es un sacerdote que trabaja estrechamente con su Obispo, monseñor Sofronius Mudry. Él mismo presenció los primeros milagros e inmediatamente informó a su Obispo.

En su parroquia, el P. Zenovy empezó a dedicar un día a la semana a la Madre de Dios, en el que se venera y da a besar la medalla besada por Nuestra Señora en Garabandal, siendo el principal fruto las conversiones y también muchas curaciones milagrosas.

P. Kasko: «Lo que ha sucedido aquí en nuestra villa, es difícil de explicar. No puede ser sometido a la lógica. Solamente puedo repetir las palabras de Isabel, las que dijo a la Bendita Virgen María:

-- "¿De donde a mi, que la Madre de mi Señor venga a mi?."

Cosas maravillosas se nos revelan por medio de la Bendita Madre y sucesos maravillosos están sucediendo aquí entre nosotros por Su intercesión. Tengo en mis manos esta medalla de Garabandal, el Beso de la Bendita Virgen para los pecadores, un Beso que, con gran poder, un poder sin límite, hace milagros»

En Radcha, Helen había terminado de rezar por un chico de unos siete años, cuyo brazo derecho estaba paralítico de nacimiento. El brazo derecho tenía la mitad del tamaño del otro. Helen colocó la medalla en la mano del muchacho y rezamos por él. Preguntó al chico si podía mover los dedos. Y él los movió. Entonces le pidió que moviese la mano. ¡Y él lo hizo!.

Entonces ella pidió que levantara el brazo arriba y abajo. ¡Y él lo hizo!. Cuando el Padre Zenovy se enteró de lo que acababa de suceder, tomó al niño en sus brazos. El chico puso sus brazos alrededor del cuello del P. Zenovy. El Padre, con lágrimas en los ojos, llevó al chico a Nuestro Señor en el Sagrario y rezamos en acción de gracias por este grandísimo milagro.

El padre conocía a este chico y sabía que tenía su brazo derecho paralizado. Ahora el chico podía mover su brazo normalmente. ¡Fue otra curación milagrosa por el Beso de Nuestra Señora, tal como Ella lo había prometido!.

Las oraciones continuaron hasta que el Padre dijo que nosotros teníamos que ir a nuestra cita con el Obispo local, el Obispo Sophronius Mudry en Ivano Frankivsk. Tomamos un almuerzo ligero y algo de beber y fuimos al encuentro con el Obispo, que nos recibió con mucho afecto y entusiasmo.

 

El P. Kasko dice que ésta curación fue una de las que más le impresionó:

«De todas estas curaciones la que más me impresionó fue el abrazo de un niño de una pequeña aldea cerca de aquí. No hemos tenido tiempo de preguntar a toda la gente de donde han venido o quienes son. Ellos vinieron con gran deseo de besar la medalla y les dimos la oportunidad de hacerlo.

Este niño, después que Helen rezó por él y nos dijo que su brazo paralizado ahora estaba bien y lo podía mover, yo fui donde él, lo levanté, el se abrazó a mi cuello sin conocerme. Se abrazó fuertemente, algo difícil para un niño. Todo lo que pude hacer fue arrodillarme delante del Sagrario y, junto con él, dar gracias a Jesús.

Dios Nuestro Señor ha enviado a Su Madre a la humanidad, obviamente en orden a ayudar a nuestro mundo, exhausto por la falta de fe, para que crea en el Dios eterno, para que no peque más y para que se arrepienta de los pecados cometidos. En todas Sus apariciones, sin excepción, la Bendita Madre nos pide constantemente la conversión y que no ofendamos más al Señor»

 

La Iglesia parroquial de la Villa de Radcha.

 

El P. Kasko se ve en muchos lugares con los esposos Rozeluk. Este niño comenzó a andar poco después de las Oraciones.

 

Padre Zenovy Kasko: "Lo que sucede con la medalla es incomprensible para todos. Para mí es muy simple y fácil.

Ese beso de Madre María en la medalla ha dejado su sello sobre el pequeño icono de Nuestra Señora.

Explicarlo, yo no puedo, y probablemente nadie puede, este hecho de la presencia de su beso y su acción en esta medalla. Pero hay algo más aquí que yo, como sacerdote, me puedo permitir decir: "Cada persona que viene a besar esta medalla y tiene alguna esperanza en este beso, recibe una gracia para él o ella, sea para el cuerpo o para el alma, cada persona sin excepción. Según su fe, en mayor o menor grado, se hace mas o menos real la presencia de este beso de la Madre de Dios para la persona que besa esta medalla".

 

Este señor no podía andar sin apoyarse en un bastón. Helen pone la medalla besada sobre él mientras rezan. Poco después de las Oraciones anduvo por sí mismo sin ayuda.

 

Padre Kasko: «Yo oí hablar de Michael y Helen a mi amigo, el compositor Bohdan Shyptur. Es una persona muy especial, muy espiritual. Me habló de ellos con gran sinceridad y entusiasmo. Después, leí el libro "De Zarvanytsia a Garabandal" de Pedro Hrynchyshyn y en ese libro comprendí algo más. Admiro la profunda espiritualidad de este autor y su modo de ver y sentir a Jesucristo y a la Bendita Madre.

Su primera idea fue recopilar las Apariciones de Madre María en orden cronológico. Al hacer esto, encontró algo más importante. De algún modo, desveló la profunda relación que existe entre Ucrania y la Madre de Dios; que el corazón de Ucrania, desde su nacimiento, tiene un inmenso amor a Jesucristo y a la Bendita Virgen María. Del mismo modo, algo similar está en sus corazones.

Después de conocer a Michael y Helen, comprendí que son muy semejantes y que su relación con Madre María es muy sincera y directa, como son los niños de corta edad, y esto, aun cuando ellos son personas muy educadas, serias e intelectuales. Esto me impulsó a acercarme a ellos con gran sinceridad y confianza.

Después, con más conocimiento de ellos, comprendiendo sus puntos de vista y opiniones sobre muchos temas, comprendí que son auténticos apóstoles del Amor de la Bendita Virgen María. Creo en lo que ellos están haciendo. Cada vez que conozco más sobre ellos, de su vida, de su modo de vivir, puedo decir que, en mi opinión, ellos están haciendo un gran sacrificio. Y este deseo de sacrificarse por los demás, dice mucho de ellos»