EXPERIENCIA VIVIDA POR PACO
En Garabandal
GARABANDAL JOURNAL October-September 2003
Los Milagros o Favores de Nuestra Madre de Garabandal , Maria Josefa Villa de Gallego

 

    Soy natural de Lamasón, a doce kilómetros de Garabandal, me llamo Paco y le relato mi vivencia ocurrida cuando yo contaba doce años de edad.

    El 25 de julio de 1961 me desplacé en compañía de un amigo de Garabandal con la inquietud de presenciar las apariciones que un mes antes hablan surgido. Y quedé muy impresionado con los éxtasis que allí vi en los que las niñas corrían para adelante, para atrás, de rodillas etc., etc., para mí de una forma inexplicable.

    El 10 de septiembre del mismo año volví a Garabandal, donde viví mi gran experiencia. Después de más de cinco horas de camino por senderos de montaña llegué a Garabandal a las dos de la tarde, visité la casa de unas chicas conocidas de mi familia y mi sorpresa fue grande, pues se encontraban allí Lofi y Jacinta, dos de las niñas,

    Una de las chicas de esta casa se estaba pintando las uñas, cosa que les hada a las niñas la ilusión de presumir. Al preguntarle por las apariciones nos dijo Loli que a las cinco tenía aparición en los pinos.

    Con tiempo suficiente subimos hada los pinos en compañía de Loli y Jacinta y nos sentamos junto al pino en el que hoy se encuentra la imagen de la Virgen. Mi impresión fue muy grande cuando a las dnco nuestra conversación fue cortada, dejándonos con la palabra en la boca, por que Lolí fue llamada por la Virgen.

    Yo la vela mover los labios como hablando en silencio y gesticular con las manos. Me llamó mucho la atención como Loli, cerrando y abriendo las manos, las restregaba sobre el césped y dejaba caer unas lágrimas por sus mejillas. No me perdí detalle de lo que allí estaba ocurriendo por tener la gran suerte de vivirlo tan cerca, ya que alguien quiso que fuese así. Mi gran sorpresa fue cuando Lolí terminó de hablar con la Virgen y nos dijo que la Virgen la había reñido por llevar las uñas pintadas y por eso su gesto contra el césped, para quitarse la pintura y poder contentar a la Virgen.

    Hoy después de 36 años no he olvidado aquella gran vivencia que me dejó impresionado y tantas otras que hasta el día de hoy nadie a sabido desvelarme.

Espero impaciente

Firmado: Paco
Barcelona, 28 de junio de 1997