Curación de Nadia Popovich.

 
En el Monasterio de la Madre de Dios en Orangeville, Nadia Popovich es curada por el beso de nuestra Madre.

5 de noviembre de 2002.

Mi nombre es Nadia Popovich. Desde Ucrania, junto con mi marido y mis hijos, hemos venido recientemente a Canadá.

Mi relato es acerca de mi curación por la medalla que fue besada por la Bendita Madre en Garabandal.

Foto: Nadia Popovich con Michael Rozeluk en la Iglesia del Monasterio.

La Oración siempre ha sido una parte de mi vida. Pero en este momento yo quiero orar cada vez más, y decir a todos lo que me ha sucedido a mí y que la gracia de mi curación, que Nuestro Señor me dió, es para todos los que acuden a Él.

Trabajo como asistenta en una casa antigua. Es muy difícil trabajar con personas que son incapaces de levantarse, de vestirse por sí mismas y tener que levantarlas día tras día. Sin embargo, yo era consciente de que estas personas no deben culparse de que su vejez sea así.

Un día, sentí un terrible dolor en mi espina dorsal. Era tan fuerte, que mi frente se cubrió de sudor. Yo pensé que pasaría pronto pero, al contrario, el dolor se extendió a mis piernas.

Me era muy difícil estar de pie, aún más difícil acostarme. Fui a ver mi médico. Después de examinarme, me receta Tylenol Extra para que no vaya a peor. Necesitaba trabajar, así que empecé a tomar las tabletas. Las primeras tabletas me ayudaron pero después el dolor fue a peor. El médico me recomendó dormir sobre una tabla plana. Esta situación duró seis meses.

Un día, encontré la revista religiosa "SVITLO" en la vieja casa. Sólo tenía unas pocas páginas intactas. Había una artículo acerca de Dr. Michael y Helen Rozeluk, de cómo ellos ayudan a la gente a obtener la curación de sus enfermedades graves por medio de su medalla besada por la Santísima Virgen en Garabandal. Mi corazón se llenó de esperanza y esta esperanza fue más firme cada día.

Todos los domingos, nosotros vamos a la Santa Misa en el Monasterio de la Santa Madre de Dios en Orangeville, Ontario, no lejos de Toronto. Creí que me encontraría con Dr. Michael y Helen Rozeluk allí. Y eso es lo que sucedió un mes más tarde.

Ellos hablaron sobre Garabandal, sobre la medalla milagrosa. Helen dirigió el Rosario. Después, ofrecieron sus medallas para que las besásemos.

Besé la medalla y, cuando Michael dijo:

-- Jesús, pongo a Nadia en Tus manos.

Sentí como una brisa apacible y oí que alguien me decía de no tener miedo. Vi muchas luces diminutas que se unieron en una luz inmensa y fuerte. Pero no cegaba, más bien era apacible y muy agradable para mí. Esta luz cubrió mi cuerpo entero. Un fuerte calor me atravesó hasta las puntas de manos y pies.

¡Oí una música preciosa, sublime!. ¡Oh Dios mío!, nunca olvidaré esto. Cuando finalmente fui capaz de abrir mis ojos, me sentía como si hubiese nacido otra vez. Estaba del todo sana.

Cuando volvíamos a casa, miré al cielo. Me pareció mas azul que nunca. Sentía que algo maravilloso me había sucedido. Entendí que el Señor había mandado Su Espíritu Santo sobre mí y Su Gracia. Hoy yo adoro y glorifico al Señor.

Pero eso no es todo, porque después de ese día, por dos noches, álguien me despertaba y yo escribía poesía. Yo nunca había escrito un poema antes. Pienso que es el Señor que quiere enseñarme que el poder del Señor es infinito. ¡Gracias Dios mío, por tu Amor infinito para todos tus hijos!. ¡Gloria a Jesucristo!.

Nadia Popovich.
Toronto, Canadá.