Mi angustia terminó en el pino de la Virgen.

Pedí a la Virgen poder dejar la droga y desde ese día pude hacerlo.

 

Pequeña imagen de la Virgen de Garabandal en el Pino de la Virgen.

 

Subí por primera vez a Garabandal en los grupos organizados por María Josefa Álvarez que subían frecuentemente a Garabandal con peregrinos de la zona central de Asturias.

Mi madre era muy creyente en las Apariciones y esto fue lo más importante para mí ya que, gracias a ella, pude salir de la droga y continuar una vida normal.

Mi problema era que, con la droga, me fui sintiendo cada ves más enganchado y mi salud acabó resintiéndose. No podía de ningún modo dejar de tomarla. Me sentía muy mal. Subí a Garabandal y al llegar a los Pinos me puse de rodillas ante la imagen que está en el Pino de la Virgen.

 

Le supliqué a nuestra Madre que me quitase aquella terrible angustia. La Madre de Dios y Madre nuestra me escuchó y a la tarde estaba tan aliviado que pude dejar de tomar droga sin problema alguno.

Desde entonces me siento protegido por la Virgen de Garabandal y también especialmente por mi madre pues fue gracias a ella que conocí estas Apariciones y los grandes milagros que se dan en este lugar y, en cualquier otro sitio, entre los que recurren a esta Bendita Virgen de Garabandal.

Desde que murió mi madre siento una protección especial de ella desde el Cielo. Me sucedió un día que quería volver a los sitios de mi vida pasada aun a riesgo de un grave peligro de reincidencia: Fui a casa y me sucedió algo increíble: llegué a la puerta de la casa y no podía entrar. La puerta había desaparecido. Yo estaba perfectamente bien pero la puerta no estaba allí. Me di cuenta enseguida que mi madre me había dicho que me cuidaría desde el Cielo. Inmediatamente le dije a mi madre que no iría a esos lugares donde iba antes e inmediatamente la puerta apareció ante mis ojos y pude entrar en casa y seguir mi trabajo diario.

 

He vuelto en varias ocasiones a Garabandal con grupos de peregrinos y también yo mismo he llevado después en mi automóvil a muchos hasta allí. Incluso los que iban sin ganas volvieron ilusionados y agradecidos.

Todo esto lo cuento para agradecer a la Virgen de Garabandal mi curación.

Jesús Manuel.
Gijón. Asturias.