Maria Elena H.

Todo estaba destinado a ocurrir.... Así

Nací y fui criada como Católica Romana en San Antonio, Texas. Mientras crecía asistía al catecismo y a la misa todos los domingos. Sin embargo, después de finalizar la secundaria, ya no iba con tanta frecuencia.

    Cuando estaba en la Universidad en 1977, conocí a mi marido, Hamid. El es Iraní y en aquel tiempo profesaba el Islamismo. A causa del caos en Irán y luego la situación de los rehenes él pensó que sería mejor retomar a su país. Poco tiempo después, el presidente Carter rompió relaciones con Irán, y Hamid ya no pudo retomar a Texas. Nos escribíamos y nos llamábamos por teléfono una vez al mes para no perder contacto. Fue recién al cabo de dos años que pude verlo otra vez. Cuando en España, estaba esperando por su VISA para ingresar a Estados Unidos, Hamid solicitó a mi padre mi mano en matrimonio.

    Empecé a prepararme para la boda. No le importaba a Hamid si nos casábamos en la iglesia católica o en una mezquita musulmana. Cuando hablé a mi cura párroco, trató de convencerme de que no sería un buen matrimonio, no solo porque Hamid era musulmán, sino porque también era Iraní: culturas diferentes, religiones diferentes - NO, nada bueno. El sacerdote también requirió que Hamid prometiera bautizar a los hijos en la iglesia católica y convertirse al catolicismo él mismo. Le dije que esto sería imposible. Luego hablé con un monseñor. Su respuesta fue, "Así como Dios perdonó a María Magdalena, también te perdonará a ti." Me enojó mucho aquella respuesta, ¿cómo podía el comparar mi situación con la de María Magdalena? Mi padre, sin embargo, me dio su bendición y me dijo que hiciera lo que yo considerase mejor.

    Nos casamos en una ceremonia civil en Marzo, el día 6, en 1982. No hace falta decir que paré de asistir a misa. Recuerdo haberle dicho a mi madre que Dios no juntaría a dos personas de lados opuestos del mundo, con cultura y religión distintas, para nada... tenía todo un propósito.

    En los 15 años siguientes, las únicas veces que entraba en una iglesia católica era en las bodas y funerales. Mientras tanto nos habíamos mudado a Toronto, Canadá, y tuvimos dos hermosas niñas, Natalia y Nadia.

    En 1996, por primera vez vi al Dr. Rozeluk en una consulta odontológica. Al momento de examinarme me preguntó si yo creía en Dios. Dije, desde luego, soy católica. El contestó que era católico también. Le mencioné que no era una católica practicante. Entonces él me comentó sobre su curación milagrosa en Garabandal. Eso iluminó algo en mi interior. No quería partir de su consultorio. Su historia era asombros y traspasó mi corazón. Quería escuchar más. Me sentía feliz y triste al mismo tiempo.

Garabandal entra a mi vida.

    El doctor me comentó que habría una "Misión de abrazar la Eucaristía" con Joey Lomangino el 9 de Noviembre de 1996, a la cual me invitó a ir. Mientras tanto, me había prestado un video sobre Garabandal. Mi marido y yo lo observamos. Estabamos asombrados. También le comenté a Hamid sobre la Misión en la Catedral de la Transfiguración y se mostró interesado en asistir. Planeamos hacerlo, pero en la mañana correspondiente al día de la Misión tuvimos una discusión. Mi primera idea fue no ir en absoluto, pero mi corazón seguía diciéndome que lo hiciera. Tomé entonces a las niñas conmigo y partimos.

    El día estaba frío y nublado. Recuerdo, cuando conducía en dirección a la iglesia, que mi corazón latía con presteza. Estaba impaciente por llegar. Me sentía tan feliz, tan gozosa, como si mi corazón estuviera bailando... nunca antes me había sentido de esta manera.

Todo empieza en la Misión "Abrace la Eucaristía -I"

    Finalmente llegué. ¡Oh mi Dios - había tanta gente! El templo estaba llenándose. No había asientos disponibles. Mis hijas y yo tomamos tres sillas plegadizas y las llevamos hasta el frente, a la izquierda del altar. Nos sentamos delante de una columna enorme.

    Estaban rezando el Rosario. A medida que rezaba, miré a mi izquierda hacia las ventanas. No estaba más nublado el día. De repente el sol apareció en la ventana , muy brillante y hermoso. Podía ver en ese momento el aspecto redondeado del sol. Comenzó a titilar y cambiar de color: primero un amarillo intenso, luego rosa, azul, púrpura, verde, todos colores distintos.... tan magnifícente, hermoso!.. Estaba pasmada. No estoy segura de cuanto tiempo lo miré, pero creo que puedo ser unos diez minutos. Al comienzo pensé que estaba imaginando cosas, pero mis hijas y otras pocas personas también lo vieron. Empecé a buscar al Dr. Rozeluk, para decírselo, pero escuché a alguien decir,"No digas nada o habrá un caos".

    Me sentía tan apaciguada, calmada y feliz. Pero era escéptica y no podía creerlo. Por qué yo? Recliné la cabeza en oración y pedí a Nuestra Bendita Madre que me diera una señal. Estaba Su Espíritu con todos nosotros ese día? Si se trataba de ella... Gracias Madre por elegirme a mí y a mis niñas para ser parte de esa magnífica bendición. Luego miré hacia arriba al Icono de Nuestra Santa Madre situado detrás del altar... y había una nube cubriéndole el rostro. Sin embargo, desde el cuello para abajo, podía verla claramente. "Oh Dios mío!" Dije. Luego comencé a llorar. ¿Era esta mi señal, o estaban mis ojos jugándome una mala pasada? Bien, había estado mirando al sol por casi 10 minutos, quizás eso había afectado mi visión. Comencé a frotarme los ojos y a concentrarme. De nuevo agaché la cabeza rezando pidiendo una señal más. Miré al Icono y ahí de vuelta estaba la nube cubriendo Su rostro, y nuevamente del cuello para abajo podía verla con suma claridad. El corazón empezó a latirme raudamente. Me puse a llorar. Luego me invadió una paz tremenda. Estaba anonadada. Permanecí en el templo hasta alrededor de las 4:30 p.m. Mis hijas ya se mostraban cansadas y con hambre. Teníamos que partir. Hubiese querido permanecer ahí más tiempo, pero era imposible. Tenía que pensar en mis pequeñas.

    Cuando regresamos a casa, a pesar de estar todavía enojados entre nosotros mi esposo y yo, habíamos ambos olvidado ya el incidente. Estaba vestido, y listo para partir. Me dijo, "Estaba durmiendo y algo me despertó. Tenía que prepararme para ir a la iglesia." Entonces le conté lo que las niñas y yo habíamos experimentado en ese lugar. Dijo que le hubiera gustado estar ahí con nosotras.

Los dones de Nuestra Señora continúan

    Todavía, no era el final de mis sorpresas. Más tarde esa noche, fui informada por mi cufiado que una amiga mía (quien, a propósito, iba a ir conmigo a la iglesia, pero, al último minuto no pudo) había dejado un presente para mí. Antes de abrir el regalo, la llamé y le comenté sobre mi maravillosa experiencia. Ella respondió, "Algo me dijo que te diera ese regalo". Le pregunté, "Por qué lo hiciste?" Respondió, "Cuando abras el regalo lo sabrás."

    Abrí el obsequio. Era una hermosa Tilma de Nuestra Señora de Guadalupe. Lo maravilloso al respecto era que cuando desdoblaba la Tilma, el rostro de Nuestra Señora estaba cubierto por una nube, precisamente como lo había visto en la Catedral varias horas antes.

    Más tarde la hice bendecir y ahora cuelga en una pared de mi casa. Es un regalo muy especial para mi familia y para mí. A mi marido le gusta mucho. Un día lo encontré llorando como un niño cuando rezaba en frente de la imagen. Hamid dijo que sentía la tristeza de Nuestra Señora y que la había visto llorar. Desde aquel día, le reza con mucha frecuencia y pronto comenzó a asistir también a Misa con nosotros en la Catedral.

    Unos pocos meses más tarde, en mayo de 1997, asistí a la segunda Misión "Abrace la Eucaristía". Esa tarde, el Dr. Rozeluk me preguntó si me gustaría conocer al obispo Roman Danylak. Dije, "Sí, si el tiene tiempo." El Obispo me preguntó si podía rezar sobre mí a lo cual respondí "Por supuesto, sería un honor para mí". Tenía un poco de miedo, ya que no sabía lo que esperaba. Puso sus manos sobre mi cabeza y comenzó a orar. Escuché su suave voz y cerré mis ojos. Empecé a rezar en silencio. De repente mis talones comenzaron a elevarse y sentí que caía para adelante. Hice todo lo que pude para traer mis talones de vuelta al suelo pero no pude. Súbitamente sentí todo mi cuerpo abalanzarse hacia delante y luego caí. Creo que estuve desvanecida por 5 minutos. Mientras tanto, el Obispo, con la ayuda del Dr. Rozeluk y su esposa Helen, me habían acostado. Román Danylak me untó con un aceite especial. Recuero haber visto una luz brillante y sentido una paz maravillosa. Me sentí tan felíz.

    Cuando desperté, el Doctor me había preguntado si estaba yo en buen estado, dije "Sí, por qué?" Me respondió que había caído en brazos del Espíritu Santo. No sabía lo que eso significaba en el momento así que me lo explicó. También me dijo que cuando caí para adelante, casi tiro conmigo al Obispo al suelo. Imagínense, yo un ser humano tan diminuto, derribando a este hombre grandote y alto! Bien, debió haber sido una fuerza bastante poderosa y maravillosa. Ratos más tarde, el Doctor le preguntó al Obispo porqué me desplomé, y el respondió: "Abrió su corazón por completo a Jesús". Nuestra familia comenzó a asistir a Misa de una modo más regular.

Ni buena esposa ni buena madre

    Hacia finales de Enero, 1998, comencé a reflexionar sobre mi vida y me di cuenta que algo estaba faltando. Había estado casada por 15 años pero no era completamente feliz. Había problemas en mi vida. Estaba siempre enojada, preocupada e impaciente y no me sentía en paz. Empecé a preguntarme qué pensaba de mí misma. Le oraba a Nuestra Señora preguntándole, ¿era yo una buena esposa? ¿una buena madre? ¿porqué me sentía infeliz?

    Y Ella me contestó que no era una buena madre ni buena esposa porque nunca me había casado por iglesia. A los ojos de Dios no estaba casada y mis hijas no habían sido bautizadas. ¡No estaba completo! Me di cuenta que era esta la razón de mi infelicidad. Pero se me pasó por la mente que Hamid nunca estaría de acuerdo. Nunca le había sugerido casamos por iglesia, mucho menos convertirse ni aún considerar que las niñas fueran bautizadas.

    Continué rezando. Le pedía a Dios que por favor me ayudara. Me sentía tan perdida y sola. Rezaba a Nuestra Señora para que me diera una señal con respecto a qué hacer.

Nuestra Señora ayuda otra vez

    Me contestó nuevamente: Yo debía casarme aquí, en esta Catedral, en mi aniversario, el 6 de marzo. Qué fecha estupenda para comenzar una nueva vida! Pero y qué pasaría con las niñas y con Hamid? Ella me aseguró que Hamid consentiría en casarse por la iglesia católica y en bautizar a las niñas... y también bautizarse él mismo!

    Oh mi Dios ... por favor, por favor muéstrame la forma. Qué debo hacer? Continué rezando y le dije a Dios: "Sea cual sea tu voluntad, sea hecha". Después de rezar, me senté junto a Hamid y empecé a contarle lo que pensaba. Para sorpresa mía el respondió SI! Me quedé pasmada. Me pidió que hablara con el Dr. Rozeluk, para que él pudiera ayudamos. "Espera un momento", dije, "Sabes lo que estás diciendo?" El dijo: "Sí, casémonos en el templo. Hagamos bautizar a las niñas y, si puedo, me gustaría aprender más sobre el Catolicismo".

    Oh Dios mío! Qué regalo! Estaba tan felíz. Hablé al Dr. Rozeluk y él sugirió que hablara con el Obispo Danylak. Esto era a comienzos de Febrero, 1998, un mes antes de mi aniversario de bodas. ¿Recuerdan cuan impaciente estaba? Bien, esta fue mi máxima prueba. Recé a Nuestra Señora para que me brindara paciencia.

    Hamid hizo una cita con el Obispo Danylak. Nos hizo varias preguntas para asegurarse de que estábamos listos para dar este gran salto. Nos dijo que tenía que conseguir alguno que otro documento, obtener más información y hacer ciertas llamadas telefónicas. Ahora, solo faltaba una semana para el 6 de Marzo. Finalmente, Roman Danylak me llamó. Dijo, "Tengo que darles clases de orientación matrimonial antes de la ceremonia. Así que les daré un curso intensivo."

    Desde el lunes 2 de Marzo de 1998 hasta el Miércoles 4, nos encontramos durante 2 o 3 horas con el Obispo cada noche. Le pregunté si sería posible que nos casáramos el día de nuestro aniversario, 6 de marzo. Dijo: "No se preocupen... sean pacientes. Nuestra Señora hace las cosas a su debido tiempo." Hizo una llamada telefónica al Padre John Fetsco desde esta Catedral para concertar la ceremonia el día Viernes a las 4 p.m. y preparar también una ceremonia bautismal para las niñas. El Padre John no puso inconvenientes, todo estaba arreglado.

    Pueden imaginarse? Qué sincronización perfecta! Nuestra Señora no solo envió al Dr. Rozeluk y a su esposa Helen a mi vida, sino también a este maravilloso Obispo para que hicieran posible completar mí vida en los caminos del Señor.

Casados en esta Catedral

    El Viernes, 6 de Marzo a las 4 p.m., nos casamos en la Catedral de la Transfiguración en Markham. Después de nuestra ceremonia nuestras hijas fueron bautizadas. Helen y Michael Rozeluk fueron los Padrinos. Les agradezco al padre John, al Padre Andrew, y al Obispo Danylak por conducir ambas ceremonias.

    Comenzamos a asistir a misa en forma regular. Las niñas comenzaron sus clases de preparación para la Primera Comunión y Hamid sus clases de Bautismo con el Padre Andrew. La Primera Comunión de las niñas fue programada para el día del Padre, en Junio de 1998.

    Después de tres meses de instrucción con el Padre Andrew, Hamid preguntó si sería posible recibir su Primera Eucaristía junto con sus hijas. El padre Andrew respondió: "Bueno, primero debes ser bautizado." Hamid dijo, "Bien, si puede ser, me haría muy felíz."

Un día del Padre muy especial

    Ahora, era el Viernes anterior al día del Padre y el Domingo era el día de la Primera Comunión. Realmente no había tiempo disponible para realizar un Bautismo. Mientras tanto, yo no estaba al tanto de nada de esto. Hamid no me mencionó absolutamente nada.

    El Padre Andrew habló con el Obispo Danylak. El Obispo no tenía idea de lo que Hamid tenía en mente. El Obispó llamó al Dr. Rozeluk... éste tampoco sabía nada. El Sábado a la mañana, recibí un llamado de Helen Rozeluk. Me dijo, "Qué ocurre?" "Nada, por qué?" "Bien... y qué es esto acerca de que tu marido quiere hacer su Primera Comunión con las niñas?" Dije, "No sé nada". Helen sugirió, "Averigua si él desea esto, porque debe ser bautizado primero. Y si es así, debemos hacerlo saber al Obispo, al Padre John y al Padre Andrew tan pronto como sea posible". Colgamos el teléfono.

    Hamid, muy calmo, orondo y simpático, dijo "Bien, solo se lo pedí al Padre Andrew, y si puede hacerse, sería estupendo. Pero si no, está todo bien, no pasa nada..." Dije, "HOLAAA, tienes que bautizarte primero y estas cosas deben prepararse. Y el bautismo tiene que hacerse hoy". Hamid dijo, "Muy bien", muy tranquilo y sonriendo.

    Llamé a Helen y se lo conté. Rió, pero sabía que estaba feliz porque "Mamá", así llama ella a Nuestra Señora, estaba de nuevo haciendo de las suyas a su debido tiempo. Helen me dijo que estuviéramos en la Catedral esa tarde. También mencionó que Hamid necesitaría Padrinos. Se lo dije a Hamid y él respondió "Creo que lo mejor será tenerlos a Helen y a Michael de Padrinos." Cuando se lo pedí a Helen, ella se mostró encantada. Sin embargo, Hamid insistió que preguntara a Helen una cosa más. ¿Qué? inquirió Helen. Hamid respondió preguntando: "¿quién de los dos me llevará en brazos?" "¿Helen o Michael? Reímos todos.

    Aquella misma tarde, el día antes del día del Padre, fuimos a la Catedral. Cuando entramos todos, Helen percibió una fuerte fragancia de rosas. Sabíamos que "Mamá" estaba ahí con nosotros. Durante la ceremonia, al momento en que el agua bendita estaba siendo vertida sobre la frente de Hamid, miré en lo alto el Mosaico de Nuestra Señora tras el altar (aún ahora que estoy escribiendo esto tengo lágrimas en los ojos) y La vi haciendo señas con ambos brazos, confirmándome, "Déjenlo venir, para que pueda abrazarlo". Lloré tanto. Ahora me siento completa. La última pieza del rompecabezas fue finalmente puesta en su lugar. A propósito, Hamid eligió el nombre de Andrew en honor al Padre Andrew.

    El día siguiente fue uno muy especial para toda mi familia. La iglesia estaba llena. Había otros que también recibirían la Primera Comunión, entre ellos, mis hijas, Natalie y Nadia, y también Hamid. Todos los comulgantes se sentaron en la fila del frente. Sus padres en la fila de atrás. El Padre John realizó una bella ceremonia dirigida a los personajes centrales. Sin embargo, hizo una mención especial en referencia a nuestra familia. "Hoy es un día especial para la familia H.! No solo Natalie y Nadia recibirán la Primera Comunión sino también su Padre, quien recién fue bautizado ayer". Todos en el templo se levantaron y aplaudieron a mi familia. Fue un día lleno de gozos y emociones.

Soy muy, muy felíz.

Gracias, Dios mío, por todo lo que haces por mí.
Gracias por enviar a tu hijo Jesús a rescatarme.
Gracias; Jesús, por enviar a tu Madre para que sea mi Guía.
Gracias por enviar tu Santo Espíritu para darme vida.
Te quiero con todo mi corazón.
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Maria Elena H.
Toronto, Canadá
escrito en noviembre de 1999

Traducido por: Dr. Walter dos Santos Antola, Paraguay.

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