Curación de Ivanka Liskavatska.

Dice el P. Teodor Pylavskyj OSBM, párroco deZolochiv, Ucrania:

La señora Ivanka es jubilada, de 65 años, y vive en Novoyavorivsk, en la provincia de Lviv, Ucrania. Lo que sigue es lo que ella contó para que se dé a conocer.

Foto: La Iglesia de San Josaphat en Novoyavorivsk, cerca de la ciudad de Lviv.

Recientemente, la señora Ivanka se sintió bastante enferma. Tenía un dolor abdominal, y por esto fue al hospital. Mientras estaba en el hospital, le empezaron a doler las piernas.

Sus piernas nunca antes tuvieron dolor. El médico dijo que ella tenía mal algunas venas profundas y prescribió medicación. Con las piernas doloridas y otros problemas, ella volvió a su casa.

Cuando ella volvió a su casa, no podía caminar mucho. Sólo cuando era absolutamente necesario y con gran esfuerzo, apoyándose en la pared, era ella capaz de andar por su casa. Estaba bastante decaida de ánimo. Incapaz de andar y apenas capaz de comer, se preparaba para lo peor. De esta manera, pasó las dos semanas siguientes.

Una parte de los 1500 participantes, en la iglesia de San Josaphat. La iglesia y el campo exterior se llenaron completamente.

Cuando Michael y Helen vinieron a hablar en Novoyavorivsk, cerca de la ciudad de Lviv, Ucrania, el 2 de octubre de 2002, la Sra. Ivanka no pudo ir. Sin embargo, al día siguiente, es decir el 3 de octubre de 2002, tomé la medalla de Garabandal que me habían dado y fui, con mi madre, a visitar a la señora Ivanka.

Rápidamente la informé acerca de esta medalla con el Beso de Madre María y de la promesa de Nuestra Señora. La di a besar a Ivanka y rezé por ella. Lo que sucedió lo averigüé de mi madre.

He aquí lo que Ivanka dijo:

Después de besar la medalla, yo caí en un sueño profundo. Tuve un sueño. En el sueño yo vi a la Bendita Virgen María. Ella me dijo:

-- Usted está curada.

 En mi sueño empecé a saltar de alegría. Decía a mi hija Tanya:

-- Estoy bien. Las piernas no me duelen más.

Con que yo me desperté y pensé, ¡ah, es sólo un sueño!. Sin embargo, cuando empecé a mover las piernas, encontré que el dolor casi había desaparecido.

Al día siguiente yo me sentía aún mejor y ahora mis piernas no me duelen nada. Puedo andar por mi casa sin dolor alguno. Jesús y María me curaron con la medalla de Garabandal. Mis otras enfermedades han mejorado también.

Dos mujeres de la ciudad de Zolochiv, Ucrania, que vinieron a Ivano Frankivsk, se han curado también. Una curó de los terribles dolores de cabeza que ha sufrido durante bastante tiempo. La otra tenía una inflamación que ha desaparecido.