Testimonio de Don Alejandro Roca
 

Alejandro Roca.

Un servidor no conocía Garabandal ni había oido hablar pero, estando en el turno de Adoración Nocturna en la Iglesia de los Padres Pasionistas en Santa Gema de Barcelona, allí el Superior y uno de los Padres habían estado ya dos veces en Garabandal. Me estuvieron insistiendo que era una cosa extraordinaria y que valía mucho la pena subir y presenciarlo.

Lo comuniqué a mi familia, mi esposa, mi hija, que es la mayor, mi hijo mediano no podia ser porque estaba en el Seminario de los Hermanos de la Salle y mi hijo pequeño, que entonces estaba yendo para Escolapio.

Mi hija, rotundamente dijo que no, que no quería ir a Garabandal, que aquello era todo mentira y que me estaban engañando. Los Padres Pasionistas insistiendo a ver cuando subía a Garabandal. Mi famila me decía que no queria ir.

Yo quería venir tres dias a Garabandal y le dije a mi hija otros sitios mas para animarla a venir. Me dijo, bueno, iremos, pero no tres dias, que es perder el tiempo, con que pasemos por allí es suficiente.

Cuando llegamos a Garabandal, en lugar de tres dias, estuvimos cinco dias y no pudimos alargar mas la estancia porque ya teníamos que estar de vuelta en Barcelona. Mi hija, la que no quería venir, se marchó muy enfadada porque nos marchábamos, que ella quería quedarse.

En Garabandal presencié muchas cosas y al volver a Barcelona yo lo comenté con mis amigos del grupo de "Adoración nocturna". Uno de ellos me dijo: Mira, Alejandro, eres un tonto, no tienes vista, has estado cinco dias y ¿no has visto la trampa?, todo aquello es mentira, te han engañado. Me dijo: voy a estar un día allá y veré la trampa y cuando vuelva ya te lo contaré.

Yo estuve aquí en la segunda quincena del mes de Agosto del año 1962, cinco dias, y él vino en Octubre de 1962. Estuvo solamente un día. Cuando llegaron fueron a casa de Mari Loli. Entonces Mari Loli tenia que cuidar de su hermanita que se llama Lupita, que estaba en pañales. La esposa de mi amigo le dijo a Mari Loli: dame la niña que yo te la cuido. Mari Loli, que entonces tenía trece años, le da a su hermanita y ella sale a jugar.

Cuando por la noche pusieron a la niña en la cuna, Mari Loli, contenta y agradecida, se sentó en las rodillas de esta señora; estuvieron charlando y jugando. Esta señora le pidió muchas cosas y entre estas que a ella le hubiese gustado mucho tener una nena. Le decía a Loli: cuando tú veas a la Santísima Virgen, pídeselo. Esto lo pidió así porque tenían dos niños pequeños. Hace unos meses que habían tenido que operarla y quedó inutil para más descendencia.

El marido dejó encima de la mesa de Mari Loli su alianza de boda para que la Santísima Virgen la besara. He visto a Mari Loli llevando de veinte a treinta alianzas matrimoniales que, excepto algunas labradas o con grabado, eran prácticamente iguales en apariencia y después de darlas a besar a la Virgen las ponía en el dedo de sus dueños sin equivocarse jamás ni de dedo ni de persona. El anillo de mi amigo era un poco labrado y cuando vió que Mari Loli lo cogía de la mesa para darlo a besar a la Virgen, él se agachó y acurrucó en el último rincón del mostrador pero Mari Loli, con la cara mirando a lo alto, fue a buscarlo detrás del mostrador. Entonces él se levantó pero le mostró la mano incorrecta; entonces la niña le apartó la mano y le puso el anillo en el dedo de la otra mano, que era lo correcto, quedando él admirado de todo ello, ya que había hecho esto a modo de prueba.

Lo mas extraordinario fue para su esposa ya que, cuando acabó el éxtasis, Mari Loli fue corriendo hacia esta señora y le dijo: me dijo la Virgen que todo lo tuyo que sí. La señora le dijo: ¿qué es todo lo mio?. Le dice Mari Loli: pues todo, lo de la niña también.

Cuando vinieron a Barcelona, nos lo contaron y fueron a ver a una religiosa hermana del marido que, como hermana del marido, tampoco creía en Garabandal, pero cuando le contaron que la Santísima Virgen había dicho que su cuñada tendría una nena, ella decia: mira, si la tienes, cree en Garabandal. Sabía por el propio doctor que su cuñada no podia tener mas hijos, ninguna posibilidad. Pues bien, a los diez meses de esto, su cuñada tuvo una niña, tal como le dijo la Virgen a Mari Loli. Esto les convenció a todos de la realidad de las Apariciones.

He visto que Mari Loli daba a besar estampas a la Santísima Virgen, que las besaba una a una y, si estaban en desorden, Mari Loli, sin mirar, las ponía, una a una, en posición correcta, si la estampa estaba de lado o al revés. La Santísima Virgen cuando besaba un objeto no lo volvía a besar otra vez y por esto, si se ponía alguna estampa ya besada entre las que le quedaban en la mano de la niña, cuando llegaba el momento de darla a besar decía: "ya está besada".

La Virgen y las niñas besan el Crucifijo y le dan a besar.

En cinco dias que estuvímos acá vimos mas de veinte éxtasis, uno de ellos de mas de cuatro horas de duración. Se subía a los Pinos rezando el Rosario, que dirigía la Santísima Virgen. Todo el mundo subía detrás rezando este Rosario. Al bajar de los pinos ellas bajaban la cuesta de espaldas y a veces tan rápido que no había posibilidad de seguirlas.

De estos cinco dias, hubo día que no nos acostamos ya que había éxtasis de las cuatro niñas que iban a veces por separado o bien de dos en dos. Nosotros quedábamos agotados si intentábamos subir a los pinos varias veces, en cambo las niñas terminaban tranquilas, frescas, sonrientes, como si no se hubieran movido de allí.

Un día, Conchita, que ya tenía una llamada sobre las nueve y media, se quedó en la cocina de su casa, las otras niñas no tenían llamadas esa noche y se fueron a dormir. Nosotros nos quedamos en la cocina de Conchita rezando rosarios, cantos marianos, esperando la Aparición.

A media noche tuvo la segunda llamada y a eso de las cuatro y media de la madrugada, un sacerdote que estaba con nosotros dice a Conchita: podemos ir a la Iglesia y celebrar allá la Santa Misa. Conchita subió a ponerse un abrigo y la gente salió de la cocina. Yo me quedé en la cocina y presencié la entrada en éxtasis de Conchita. Justo al terminar de bajar al pasillo de repente cayó en éxtasis y el golpe que dió contra las piedras del pasillo fue escalofriante, sin que se hiciese daño alguno. Estuvo unos segundos quieta, terminó de ponerse al abrigo y luego empezó a andar por el pueblo y a los pinos rezando el rosario y nosotros con ella.

Cuando digo caer en éxtasis era más que esto; era como si cayese fulminada, algo que humanamente no es posible hacer. Se ha logrado filmar la entrada en éxtasis de la niñas varias veces. No es extraño esto ya que se sabia que después de la tercera llamda ya venía la Virgen.

Las máquinas filmaban a dieciocho fotografias por segundo y se puede ver como en una imagen está la niña de pié y en el cuadro inmediato está de rodillas en el suelo; esto no es posible humanamente. Si uno quiere hecharse violentamente al suelo salen dos o tres cuadros intermedios en que se vé la caida; en los éxtasis de las niñas nó; no hay cuadros intermedios, la entrada en éxtasis es instantánea.

Un dia, Mari Loli, bajando de los pinos, a media calleja, se le cayeron los zapatos y continuó por el pueblo descalza, andando por las piedras del pueblo. Era por la noche, había poca gente y fuimos con ella hasta la puerta de la Iglesia donde terminó el éxtasis. La niña no se hizo el menor daño en los pies descalzos.

La subida aquí a Garabandal fue con un SEAT 600, en agosto de 1962 y cuando llegué a Cosio me dijeron: con el coche no podrá subir, tendrá que subir a pié, ayer mismo lo intentó un coche como este y tuvo que volver atrás. Pero yo no desistí sino que rezamos tres Ave Marias y con mas o menos tropiezos llegamos a Garabandal. En estos cinco dias que estuvimos aquí, en cuatro ocasiones distintas, las niñas en éxtasis y con el Crucifijo besado por la Santísima Virgen fueron al coche y le hicieron la señal de la Cruz.