Un profesor de la Universidad de Lyon (Francia) sana de enfermedad terminal.

 

Otro profesor, compañero suyo de Universidad, vino

 a Garabandal y pidió a la Virgen por su curación.

 

Peregrinos rezando delante del Pino de la Virgen en 1965. Conchita y Loli están arrodilladas en el centro, dirigiendo el rosario. Se ve, a la derecha de la foto, junto al paraguas de la derecha, a Mercedes Salisachs.

 

 

Un profesor de la Universidad de Lyon (Francia), sana de enfermedad terminal. Otro profesor, compañero suyo de Universidad, vino a Garabandal y pidió a la Virgen por su curación.

Este caso es muy conocido entre los peregrinos que subieron a Garabandal en la década de 1970. El peregrino francés estaba feliz de que su amigo había curado. Su familia está inmensamente agradecida a la Santísima Virgen de Garabandal.

Siendo ya enfermo terminal y desahuciado por los médicos ya toda su familia esperaba su muerte. Un compañero suyo peregrinó a Garabandal y pidió a la Virgen por su curación. Entregó a su compañero una medalla, con una reliquia besada por la Virgen, que él tenía y que era un obsequio personal del P. Laffineur. Por primera vez, el enfermo se sentía feliz, pues rezaba a la Virgen para que pidiese a Dios el milagro de su curación.

Puso la medalla e inmediatamente empezó a mejorar hasta el punto de que todas sus dolencias desaparecieron. Los médicos dijeron que, de modo inexplicable, todo el proceso terminal había remitido.

Ya no quiso devolver la medalla a su compañero porque decía que, por medio de la medalla besada, se había obrado su curación, tal como lo prometió la Santísima Virgen:

-- Jesús, mi Hijo, hará prodigios por medio de los objetos besados por Mí.

 

De este modo, aun cuando era un regalo personal, su compañero pidió al P. Laffineur otra medalla para él y fue de esta manera que el P. Laffineur se enteró de este milagro. Este profesor dijo al P. Laffineur:

-- Padre, déme otra medalla para mí, porque, la que me ha obsequiado, la lleva mi compañero con gran alegría y me dice que la lleva puesta y que ya no se la quitará jamás.

A. M. D. G.  et   B. M. V.