Curación de un cáncer de pulmón.

 

Por el Beso que he dado aquí, mi Hijo hará prodigios.


María Luisa Orejas cuenta cómo fue la curación de su madre.

Dice María Luisa:

Mi madre tuvo un cáncer de útero, creo que fue en 1972 o 1973. Le hicieron una histerectomía y después de la operación el médico aconsejó revisiones periódicas en las que le hacían radiografías de tórax y abdomen.

Todo fue bien durante un año, más o menos, hasta que en una de estas radiografías le detectaron una mancha en el pulmón. Le mandaron volver para asegurarse y le hicieron otra radiografía. Esto sucedió en el hospital donde se operó, en Los Angeles; California, el Hollywood Presbyterian Hospital.

Mandaron la radiografía al médico que la operó y diagnosticó lo mismo que el hospital, un tumor maligno en el pulmón. Esto me lo dijeron a mí y no a ella, pues estaba muy deprimida. Se le dijo que tenía algo y no se sabía el qué y había que seguir un tratamiento.

Ella se puso una medalla de Garabandal pidiendo que no fuera nada malo.

El tratamiento fue un mes de quimioterapia, una inyección a la semana, es decir, recibió solo cuatro inyecciones. Después de ese tiempo el médico le hizo otra radiografía y dijo que allí no había nada, que la mancha que había en la otra radiografía había desaparecido. Esto ocurrió, más o menos, a principios del año 1974. Se interrumpió el tratamiento y siguió perfectamente.

Durante ese mes que llevó la medalla besada por la Virgen un día sintió como un olor a rosas, cogió la medalla que llevaba puesta y el aroma venía de dicha medalla. Yo también lo olí, incluso durante uno o dos minutos, nos quedó ese olor en las manos al coger la medalla.

Mi madre murió en 1990, 16 años después de todo esto. Ella nació en La Habana, el13 de julio de 1914, o sea que en el momento de la curación tenía 59 ó 60 años. Al menos, esto servirá para mostrar el agradecimiento de mi madre y el mío por su curación.

María Luisa Orejas.
31 de mayo de 1998

 

Texto escrito por mi madre sobre la curación de su cáncer del pulmón.

Salinas, Asturias.

26 de enero de 1983.

Yo había sido operada de un tumor canceroso en la matriz, la cual me extirparon en el año 1971. En el hospital donde me operaron me revisaban cada tres meses mediante radiografías de tórax y abdomen.

En el año 1974 los médicos comenzaron a notar algo en un pulmón y siguiendo las investigaciones comprobaron que en el mismo tenia otro tumor, y que éste iba en aumento. Acudí a otro hospital y el diagnóstico fue el mismo, con una esperanza de vida de dos o tres meses, pues el tumor se encontraba en un sitio inoperable.

Un amigo mío, el Padre Ramón María Andréu, tenía un crucifijo y una medalla besados por la Virgen de Garabandal, y me los prestó al yo solicitárselo así.

Pasados 15 días tenía que hacerme la siguiente radiografía y fui con la medalla puesta. El médico al hacerla dijo:

-- Aquí ya no hay nada.

De modo que de una radiografía a otra había desaparecido todo.

No tengo palabras con que expresar mi agradecimiento a la Virgen de Garabandal y a veces me siento tan indigna de esta gracia que no sé cómo expresárselo, porque en casos como este me quedaría muy corta aunque anduviera todo el día de rodillas y dándola gracias.

Por eso deseo que esto se publique, aunque ya lo saben muchas personas a las que yo se lo he contado.

Maria Luisa Gutiérrez Ortiz
Salinas, Asturias.
26 de enero de 1983.