Un cáncer de garganta desaparece.

El rosario besado por la Virgen de manos de Mari Cruz curó de cáncer de garganta a una vecina nuestra.

Mari Cruz y Mari Loli en éxtasis.

Testimonio de Blanca Bertrand sobre la curación de un cáncer de garganta.

Mi párroco me había oído hablar de la Santísima Virgen de Garabandal y me pidió que fuese a casa de una señora cubana que no se esperaba que viviese por mucho tiempo. Tenía un cáncer en la garganta y hacía pocos meses que había perdido su voz.

Fui a ver a la señora y saqué mi rosario, uno de los dos que habían sido besados por la Santísima Virgen en Garabandal y que había emanado fragancias muchas veces.

Se lo di y le pregunté si ella olía a algo. Con sus ojos mas abiertos y expresivos, ella asintió que sí. Con esto tuve esperanza de que Nuestra Señora la ayudaría. Entonces empecé a hablarle de las Apariciones de Garabandal.

Esta señora pensaba que si tuviese fuerzas para viajar a América los médicos de allá le harían una operación que la podría poner bien. Es como que no se daba cuenta de lo crítico de su situación.

Yo le dije:

-- Bueno, vamos a rezar a la Santísima Virgen para que al menos puedas hablar. De este modo podrías hacer el viaje mejor.

Como esta señora vivía cerca de mi casa, le dije que le enviaría por uno de mis hijos un rosario besado por la Virgen. Así lo hice esa misma tarde. Un día o dos después fui a visitarla y vi mi rosario en su mesita de noche al lado de la cama.

Ella se puso muy enferma y como no podía hablar tenía un cuaderno para escribir sus mensajes. Ella quiso escribir:

-- Llévame a la Cruz Roja porque me estoy muriendo.

Pero, cuando iba a escribir esto, vio mi rosario al lado de su cuaderno y, recordando lo que le había dicho, colocó el rosario sobre su garganta. Inmediatamente se sintió muy aliviada y en paz. Poco después se quedó profundamente dormida.

Después de un rato se levantó y llamó a su hija Marta que vino inmediatamente con su marido y su hijo.

Su marido le dijo:

-- Pero, ¡si has hablado!, tú hablaste. Inténtalo de nuevo.

Ella estaba tan emocionada que no sabía que hacer. Nosotros no sabíamos de esto cuando fuimos a hacer una visita al párroco; la familia vino corriendo a nuestro encuentro. Cuando fuimos la primera vez a ver a la señora, su marido nos dijo:

-- ¿Por qué habéis venido?, mi esposa se está muriendo.

El no quería vernos allí entonces, pero ahora él estaba tan emocionado que repetía:

-- ¿Donde se aparece esa Señora que la ha curado?. Voy a hacerle una imagen y voy a ir a ese lugar.

Nos explicaron todo lo que había sucedido y cuando fuimos a la habitación de la señora, ella ya tenía preparadas las maletas para el viaje a América.

Nos dijo:

-- Os escribiré desde América en cuanto me vean los médicos.

Los médicos allá no encontraron nada enfermo. Tan solo quedó un punto, como una diminuta señal de lo que hubo allí y no podían comprender como ella se encontraba tan bien.

Allí había tenido un bulto canceroso pero había desaparecido y por esto no necesitó operación de ninguna clase. Todos estaban deseando oir lo que sucedió. Los médicos dijeron que fue un milagro.

Esta mujer vive en España. Su padre ha sido embajador de Cuba en España y su marido un diplomático. Después de esto, gozó de buena salud y fue a Garabandal con su esposo e hija a dar gracias a nuestra Bendita Madre por esta gracia de su curación.

Blanca Bertrand.