Artículo para la Revista Garabandal de Australia
Vivan los mensajes hoy y difúndanlos

Por el Dr. Michael Rozeluk
Los Trabajadores de Nuestra Señora - Canadá
http://www.ourlady.ca

Ya se ha dicho mucho en lo concerniente a los Mensajes de Garabandal en varias ocasiones anteriores, y en lo que respecta a su contenido no hay nada más que agregar. Ocurrieron casi 40 años atrás y ahora estamos en la espera. PERO al no repetir estos mensajes y no recordar todas las maravillosas y constantes promesas hechas y mantenidas por Nuestra Santa Madre María, tendemos a olvidarlos y nos volvemos perezosos. Decimos, como muchos lo hacen sobre las curaciones milagrosas de la Biblia, - "Ho, eso pasó hace miles de años atrás en tiempos de Jesús y no hay nada nuevo." Pero... el mensaje de Garabandal y la Promesa de la Virgen está hoy tan viva y real como lo era antes. Y Jesús cura amorosamente del mismo modo que en aquel entonces. El problema comienza y termina con nosotros. ¿Por qué?

    Ya que muchos de Ustedes han leído y escuchado de mi curación en Garabandal en 1994, no quiero recontar mi historia esta vez (puede ser leída en http://www.ourlady.ca, en la sección de español), pero desde 1994 nuestra vida (la de mi familia) ha cambiado dramática e inimaginablemente. Todo lo que hicimos, mi esposa y yo, fue agradecer a Dios y a Nuestra Señora en cada oportunidad que tuvimos por este gran y maravilloso don. Inesperadamente, más gracias, más sorpresas estaban almacenadas para nosotros y para muchos otros. Poco nos dimos cuenta que a través de esta medalla besada por Nuestra Señora, las gracias se vendrían sumando una y otra vez, y otra vez y otra vez para más personas a través de nuestras oraciones. Ahora, uno tiene que amar realmente no solo al Señor sino también a Nuestra Señora. Se nos pidió venir y hablar sobre Garabandal. Lo hicimos - pero observar lo que Nuestra Señora pidió en esa pequeña villa era primordial ante todo, íbamos a confesión regularmente, a la iglesia, a recibir la Santa Comunión, rezábamos por los sacerdotes, rezábamos cuando íbamos en camino a dar una charla, a visitar a los enfermos. Seguimos sus enseñanzas en esa pequeña villa. ¡Y adivinen qué! Ocurrían cosas. ¿Qué clase de cosas? Sorpresas para nosotros y para otros. Hubo curaciones milagrosas y espontáneas. Nuestros curas y obispos locales escucharon sobre estas curaciones. La gente escuchó.

    Pero todo tiene un precio. ¿Y cuál es ese precio? Lo triste y desafortunado que es ver a muchos en grandes necesidades, sean ancianos, jóvenes, enfermos (indistintamente físicos, emocionales o de otra índole). Muchos de nosotros no desean ver realmente lo que la iglesia tiene para ofrecernos. Lo hemos olvidado, o lo hemos adaptado a nuestras circunstancias o simplemente no le damos importancia. Queremos que todo sea a nuestro modo y así nos va.

    En muchas ocasiones a lo largo de estos últimos años cuando se nos pedía rezar por la gente usando la medalla, las palabras iban surgiendo, preguntábamos o sacábamos a relucir hechos como "¿cuándo estuviste en un confesionario la última vez? o ¿Han pasado muchos años desde la última vez?" Hemos escuchado respuestas como: "Me confieso directamente con Dios" o "No necesito ir junto a un sacerdote para confesarme" o "Pero yo voy a comulgar cada Domingo" (o cualquier cosa) todo el tiempo. Pregúntense: ¿Es esto lo que Nuestra Señora dijo en Garabandal? NO, ¡no lo es! Queremos las cosas bajo nuestros términos. Las queremos a nuestra manera. Estamos ciegos. A veces la gente quiere besar o sostener la medalla o implicar que se trata de algo como "una pata de conejo para la suerte". ¡No lo es!

    Dios nos da entonces la sutileza para responder de un modo tajante. Sí, Dios cura a Su propio modo y a Su debido momento. Pero ser tan ingenuos y exigir que las cosas ocurran a nuestra manera es pedir demasiado mucho.

    "Pidan y se les concederá" - Sí, Jesús dijo esto, y ciertamente es así. Y si lo pedimos ajustándonos a los requerimientos de la enseñanza de la iglesia, siguiendo lo que Jesús enseñó, entonces es más probable que la Gracia de Dios descienda sobre nosotros. Ustedes se preguntarán cómo sé esto. Mi esposa, Helen, y yo hemos presenciado muchas gracias maravillosas que Dios ha dado. Pueden también preguntar: "¿Cómo es que Ustedes han visto todas estas cosas y yo no he visto nunca nada?"

    ¿Y qué hemos visto? Hemos visto lo siguiente, todo lo cual ha sido atestiguado por distintos sacerdotes y gente en diferentes iglesias, diferentes localidades y diferentes circunstancias. Desde 1994 hemos estado entre los muchos testigos de curaciones tales como: curación de cáncer cerebral (en el tallo cerebral - incurable); discos deteriorados en la columna; artritis reumatoidea; huesos pélvicos rotos sanados al instante y con la persona caminando inmediatamente después; espalda torcida hacia delante (instantáneamente la persona se enderezó y ya no tenía ningún dolor); conversiones a la Fe Católica (ej. ex Hindúes, ex Musulmanes, ex comunistas); curación de espolones óseos en los pies donde la persona previamente estaba imposibilitada para caminar; dolores de cabeza crónicos desaparecidos; fumadores que dejaron el hábito; vómitos que desaparecieron; mareos; un caso de leucemia desaparecida en un jovencito; muchos problemas crónicos de espalda curados; un pequeño bebé prematuro que sobrevive; una enfermedad crónica de la piel desaparecida; ataques de pánico desaparecidos; un bebé deforme en el vientre materno que un mes más tarde nace totalmente normal y sin deformidad como lo habían pronosticado doctores en medicina; ríñones dañados que comienzan otra vez a funcionar perfectamente después de tres meses de inactividad; una persona ciega recobrando súbitamente la visión (quien hasta hoy puede ver); una persona nacida con el pie torcido que se endereza al instante; una mujer llamada a convertirse en monja... podemos seguir y seguir. Todo esto sucedió después de rezar y usando la medalla de Nuestra Señora de Garabandal. Muchas de estas historias se encuentran en nuestra página web http://www.ourlady.ca , pero la mayoría no. (algunas de ellas tienen traducción al español)

    ¿Y creemos todavía? Les contaré brevemente la historia de un hombre sanado justamente hace poco, (esta historia pronto se publicará en su totalidad en nuestro sitio web)

    Cerca de un año y medio atrás, durante el servicio de curación semanal, un hombre fornido se acercó a besar la medalla de Garabandal y solicitó nuestras oraciones. Tenía 53 años de edad y caminaba con un bastón con suma dificultad. Cuando se paró delante de mí, le puse la medalla sobre su corazón y le dije que se encontraba en un estado de dolor muy profundo. Luego inesperadamente, se puso "suspendido" espiritualmente, como algunos suelen decir, y se desplomó al suelo. Las oraciones continuaron para él con la medalla mientras toda la congregación estaba recitando el rosario. Seguí con las otras personas que querían venerar la medalla. Entonces, cuando estaba hablando al Padre Andrew, vimos para asombro nuestro a este hombre con su esposa al lado, agitando su bastón en el aire, yendo y viniendo por el pasillo. Algunas 25 o 35 personas presenciaron esto. Nos acercarnos a él tratando de indagar qué ocurría. El y su esposa nos dijeron que había estado sufriendo un dolor severo y agonizante en los últimos nueve años, y que no había podido trabajar un solo día todo ese tiempo. Se encontraba renuente a venir a la ceremonia, pero bajo la insistencia de su esposa y sus amigos lo había hecho. El creyó que nada ocurriría aquí, así que no creía. Cuando se sentó después de besar la medalla, se dio cuenta que el tremendo dolor que había estado sufriendo por nueve años desapareció súbitamente. No sólo eso, también se le había practicado una cirugía cardiaca 5 años atrás y durante la misma los nervios de sus manos y pies fueron lesionados. Como resultado, perdió toda sus fuerzas y el control de sus manos. No podía siquiera sostener un vaso vacío ya que se deslizaría de sus manos. En adición, caminar era doloroso, casi imposible. Todos estábamos tremendamente felices por él. Salió del templo y estrechó las manos de todos y caminó, caminó, caminó y caminó.

    Regresó a la iglesia la semana después. La semana siguiente nos contó a todos incluyendo al pastor, que había retornado a trabajar después de nueve años, que el dolor se había ido y que él llegaría a ser un mejor Católico.

    Pero algunas veces, cuando nos sentimos mejor, otros pensamientos empiezan a horadar nuestra mente y así ocurrió con este hombre. No lo vimos por largo tiempo. Otros nos habían contado que sí, que todavía se encontraba bien y trabajando duro. Los meses pasaron y luego para sorpresa nuestra nos enteramos de que había muerto súbitamente. ¿Cómo?¿Cuándo?¿Dónde?

    Evidentemente había hecho él mucha meditación desde su curación aquella tarde, y había atribuido su curación a su propio poder - él se había hecho el bien a sí mismo- fue lo que se nos dijo. Luego de nuevo, los designios de Dios se hicieron patentes, y este hombre, después de tanta bonanza, se puso enfermo y fue al hospital otra vez. Descubrieron que tenía cáncer. Pero él les dijo que no necesitaban preocuparse, que él se había curado a sí mismo con anterioridad y que lo haría una vez más. Al cabo de unos días murió. ¡Ho, la torpeza de los hombres! ¡Ho, la ignorancia de los hombres! ¿Cuántas veces tiene Dios que demostrar Su amor por Sus hijos y todavía nosotros fallarle?

    ¿Y por qué hizo esto? Se preguntarán. ¿A cuanta gente Jesús sanó y cuantos regresaron a darle las gracias? De diez leprosos uno volvió a agradecer a Jesús. Así mismo ocurre con estas curaciones, aproximadamente una persona de cada 10 nos las relatan y aún muchos menos tienen el suficiente coraje para escribir sus historias para que otros puedan leerlas. ¿Por qué estamos tan preocupados por lo que otros puedan pensar cuando es Dios quien realmente cuenta? Una mujer me dijo que no podía relatar ni escribir su historia ya que otra gente y sus amigos pensarían que se había vuelto loca; otra dijo que su sacerdote le había dicho que su curación, aunque genuina, era sólo para ella y para nadie más; otra contó su caso a mucha gente y luego sus amigos la atacaron y se burlaron de ella arguyendo que nunca había tenido linfoma sino que estaba tan loca que lo había imaginado todo. ¡Despierten mis queridos amigos, hermanos y hermanas! es El quien realmente importa.

    ¿Cuándo nos daremos cuenta por completo que las leyes de Dios NO son negociables? Sus leyes no van a cambiar de modo tal a que nos resulten más convenientes y a que las interpretemos como se nos plazca. ¡No, no es así y nunca lo será! Hagan lo que Nuestra Señora nos pidió que hiciésemos. Vivan los Mensajes de Garabandal y experimentarán la gracia de Dios.

    Un sacerdote amigo mío se acercó un día y me dijo: "Dr. Michael, lo he conocido hace mucho tiempo, aún antes de su accidente. Conozco el dolor que había estado sufriendo. Creo en todo lo que me ha dicho y en todas las muchas y maravillosas curaciones que ha presenciado. Pero hasta este momento llevo 25 años de sacerdocio y no he visto nada parecido a lo suyo. ¿Por qué?"

    Sin pensarlo, lo miré a los ojos y con mi dedo índice apunté y toqué su corazón diciéndole: "Padre, tiene que tenerlo aquí adentro." Primeramente, me sentí un poco avergonzado por mi proceder, pero después me di cuenta que aunque él había sido esencialmente un buen sacerdote, todavía necesitaba ayuda ahí, en su corazón. Me doy cuenta que debo rezar por él también, precisamente como Nuestra Señora lo había dicho en Garabandal. Pido a todos y a cada uno de ustedes también............ abran sus corazones, ¿lo tienen ya en su corazón como Nuestra Señora lo desea o todavía piensan que pueden hacerlo solos? El mensaje de Garabandal y la promesa de la Virgen con respecto a sus besos están vivos hoy. Vivan el mensaje, difúndanlo y la gracia de Dios estará con ustedes también.

    Al menos dos tercios del mundo todavía no han escuchado acerca de Garabandal. Sí, mucho se ha dicho, pero ¿cuántos han escuchado? Y ¿cuántas miles de personas, hasta muy recientemente atrapadas tras la cortina de hierro del comunismo, recién ahora pueden averiguar algo sobre su Dios, su Bendita y Santa Madre y sus mensajes en Garabandal? Todavía necesitan ser alcanzados.

    Más gente necesita conocer estas historias y el Mensaje de Garabandal. Promuévanlo con todo su corazón en cada esquina del globo. Ella vino por todos nosotros - hagan que la gente crea. Recen por todas estas personas, de manera a que puedan ver la luz de Dios a través del corazón de María, Nuestra Madre.

Por el Dr. Michael Rozeluk
email: drmike@ourlady.ca
Traducido por: Dr. Walter dos Santos Antola, Paraguay.(03/2002)


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