Ucrania 2004 - Hoshiv

Curó de todas sus dolencias.

 

Este muchacho lloró y pidió a Dios, y el Señor le escuchó; y le curó de todas sus dolencias. El Ángel del Señor vendrá a aquellos que le temen.

¡Gustad y ved, qué bueno es el Señor!

 

Ucrania 2004.

Santuario de Yasna Hora, en Hoshiv, Ucrania.

 

En Hoshiv, este joven era incapaz de andar. Después de besar la medalla de Garabandal y de las Oraciones, él ya pudo caminar.

 

 Dr. Michael y Helen le animan a caminar y él da sus primeros pasos por sí mismo. Estaba tan emocionado que continuó andando con sus parientes arriba y abajo de la colina del Santuario de Hoshiv.

 

Un Seminarista que iba con la familia dijo: "Hemos tenido la oportunidad de ver todo esto. En Radcha vimos la gracia de Dios en las curaciones que nadie esperaba pero que sucedieron. Y esto sucedió porque Dios así lo quiso, por su Gracia, que todos nosotros recibimos. En todo momento damos gracias a Dios por esto".

 

El Coro canta con gran sentimiento en Acción de Gracias a Dios y a Su Santísima Madre por tantos favores recibidos.

El Padre Nuestro, el Ave María, el Gloria, Salmos y textos bíblicos, junto con la Oración personal, se rezaron con gran fervor durante la veneración de las medallas besadas por la Madre de Dios. Es Jesucristo quien hizo todo por la intercesión de su Madre, tal como lo dijo en Garabandal.

«Alabo al Señor en todo momento; su alabanza estará siempre en mi boca. Mi alma se regocija en el Señor, que los humildes lo oigan y se regocijen. Glorificad al Señor conmigo; y alabemos juntos Su Santo Nombre. Clamé al Señor y Él me escuchó; Él me libró de todo mal. Venid vosotros a Él y no quedareis defraudados. ¡Gustad y ved, qué bueno es el Señor!

Aquellos que temen al Señor, no desobedecen Sus mandatos, y aquellos que le aman, guardan Sus mandamientos. Los que temen al Señor, buscan hacer Su Voluntad, y, aquellos que le aman, serán llenos de Sus Gracias. Los que temen al Señor preparan sus corazones y se humillan ante Él. Pongámonos en las manos del Señor; pero no en manos de los hombres; porque así como es grande Su majestad, también lo es Su misericordia»

 

Los esposos Rozeluk, en acción de gracias delante del Santísimo.

 

Al final de su segunda visita misionera a Ucrania, los Rozeluks escribieron estas palabras en su diario:

«¡Qué inestimable regalo Tú nos has dado, Madre María! ¿Quién podría imaginar que todos estos milagros de los que fuimos testigos, sucedieron por Tu Beso? Sí, querida Madre María, ¡Tu Beso viaja por todo el mundo!»