Markiana Huzar cura de una dolorosa lesión.

Mi acción de gracias, de todo corazón, al Señor.

 

Por el Beso que he dado, mi Hijo hará prodigios.

 

Scarboro 2005- Markiana Huzar.

Mi fe cambia a convicción.

Mi acción de gracias de todo corazón al Señor.

El miércoles, 29 de Junio del 2005, había una Santa Misa por los enfermos en la Iglesia de los Santos Pedro y Pablo en la Iglesia Católica Ucraniana de Scarborough, Ontario, Canadá.

Unas dos semanas antes tuve un intenso dolor en el cartílago del dedo medio de mi mano derecha. No podía tocar nada con ese dedo ni siquiera coger una cuchara o un lápiz, porque el dolor se me hacía más fuerte e insoportable. No me daba cuenta de la importancia de esta discapacidad.

Fui a la Iglesia para la Santa Misa por los enfermos. Después de la Misa, me acerqué a Dr. Michael y Helen Rozeluk. Pusieron sus medallas sobre mí, rezaron por mi curación y después me dieron a besar sus medallas de Nuestra Señora de Garabandal.

Vine a casa. Cogí algo con el dedo lesionado ... y ¡¡¡ no me dolía !!! ¡¡¡ No me podía creer lo que estaba sucediendo !!! Han pasado varios meses y el dedo está perfectamente bien, fuerte y sin dolor.

Quiero expresar mi profunda gratitud, de todo corazón, públicamente, a Nuestra Madre Celestial por su amorosa intercesión, por este milagro de Dios.

Hasta ahora, sinceramente creía y esperaba en Dios Nuestro Señor. Tras la curación milagrosa de mi dedo, mi fe ha cambiado a firme convicción, a certeza y conocimiento real, una prueba innegable de que Dios nos cuida, que Dios todo lo puede y tiene misericordia de nosotros.

Humildemente doy gracias a Dios por la gracia que me ha concedido, por este celestial gozo que ahora siento: la Paz de Dios, confianza sin límites, y la profunda gratitud por Su Amor.

Mi alma no cesa de repetir la hermosa Oración: "Grande eres, Oh Señor, y qué maravillosas son tus Obras, no hay palabras que puedan expresar la grandeza de Tus Maravillas."

Recuerdo bien como nuestro santo sacerdote mártir, Josaphat Kotsylovsky, obispo de Peremyshl, Ucrania, solía cantar a la Santísima Trinidad, en las aguas heladas del Río Sian, con su fuerte y hermosa voz. Me gustaría rezar con sus palabras. Con la ayuda de Dios y su gracia, esas palabras ahora las siento más majestuosas, me llegan más al corazón, dándome un más Profundo Conocimiento.

Markiana Nadia Dublianytsia-Huzar
Scarborough, Ontario, Canadá
10 de Septiembre, 2005