Miguel Angel deja el alcohol y la droga.

Estoy convencido que esto que me pasó es sobrenatural, que mi conversión se debió a la intercesión de la Santísima Virgen en Garabandal.

 

Pequeña imagen de la Virgen del Carmen de Garabandal que se venera en los pinos. 

Testimonio de Miguel Angel.

Los datos personales se omiten pero están completamente documentados.

Dice Miguel Angel:

El testimonio que voy a dar tiene para mí una gran importancia, puesto que cambió mi vida totalmente, por lo cual doy gracias a Dios.

Comenzaré diciendo que pertenezco a una familia de trabajadores; mi padre era agricultor y mi madre se ocupaba de las cosas de la casa junto con la atención y cuidado de mis hermanos y de mí.

Me he criado en un hogar que, por parte de mi madre, era muy religioso, pero lo contrarrestaba mi padre que no era creyente. Mi madre subía a San Sebastián de Garabandal, donde había habido apariciones de la Virgen y, por tanto, solía comentarlo en casa, cosa que a mí me sacaba de quicio que hablase de dicha Virgen.

Me molestaba oír hablar de todas estas cosas, pero mi madre lo hacía para ver si en mí surtía algún efecto. Pero equivocaba, para mí era como un revulsivo en contra y perjudicial en vez de hacerme un beneficio.

Desde que yo tenía pocos años era lo que se suele llamar un "randa". No pisaba una Iglesia, blasfemaba, de mi casa sabían cuando salía, pero nunca cuando iba a regresar. Siempre sentían inquietud por lo que pudiera hacer y por lo que me pudiese pasar. Sobre todo, mi madre sufrió mucho durante ese período de mi vida, puesto que yo era una persona nada recomendable.

Yo seguía mi vida depravada, pero Nuestra Señora ya se ve que tenía sus designios hacia mí para mi postrera conversión, y hoy cada vez que lo pienso no me cabe la menor duda que fue así.

Mi hermano mayor llamado Manuel, también, después de una vida un tanto azarosa, de la que se apartó por intercesión de esta misma Virgen, terminó en el seminario y es en el día de hoy un joven sacerdote ejemplar influyendo bastante en mi nueva vida.

 Él también había subido, antes de ir al seminario, a ese extraordinario pueblo de las apariciones que también cambiaron su forma de ser y su comportamiento; en fin, esto, si él quiere, ya lo comentará algún día.

Estoy sumamente contento y agradecido a Nuestra Madre del Carmen de Garabandal.

Día a día me fui haciendo mala persona, todos los días metido en jaleos y más cosas, y gracias a la Virgen que un día me dijeron que se había aparecido en ese bendito pueblo, cambió mi vida después de un proceso más o menos extenso.

Subí un día a ese lugar que no conocía, por cierto, con bastante resaca, y sólo por curiosidad de ver lo que allí pasaba. Oí una misa en latín y luego eché una riña a mis padres diciéndoles:

-- ¡Bueno, yo aquí sólo he subido a comer!

Después de pasar mucho rato por el pueblo, subí a los "pinos".

Por la tarde, cuando bajábamos, yo lo hacía con la cabeza baja, sin darme cuenta de lo que me pasaba, pensativo pero sin profundizar más; yo había notado algo en los "pinos", sin saber qué era.

Esto picó mi curiosidad y volví a subir otro día y mi reacción fue la misma; notaba algo en mi interior que se salía de lo corriente dentro de mi vida, pero aún no sabía lo que era, no encontraba ninguna explicación a esa nueva situación que comenzaba a vivir.

Después con el tiempo me he ido dando cuenta que la Virgen me iba abriendo el corazón poco a poco y después ocurrió lo demás.

Yo no quería saber nada con los sacerdotes y, precisamente, mi hermano se había ido al seminario hacía poco tiempo y me llevaba muy mal con él. Todas las estampas y cuadros religiosos que tenía dije: "un día se lo quemo todo". No me faltó nada para hacerlo porque yo odiaba todo esto y me resistía a ver la verdad de aquello que me estaba ocurriendo.

Dios se vale a veces de un mal para tornarlo en un bien y en esta ocasión Él se sirvió de esto que yo comento a lo largo de mi vida para que fuere lo último, y para hacerme ver la gran verdad que yo ignoraba y que con una luz que alumbró en ese instante mi cerebro y mi corazón pensé que la única verdad estaba en ese Dios y en su Santa Madre, que hasta ahora yo había ignorado por mi disipada vida.

Subí a Garabandal otra vez y ya iba con un gran arrepentimiento y allí la Virgen hizo maravillas conmigo. No puedo explicar todo lo que allí sentí y me pasó para que cambiase mi vida así tan radicalmente.

 

La Virgen dijo: «Vengo por todos mis hijos
 con el deseo de atraerlos a Nuestros Corazones»

 

Por supuesto que estoy totalmente seguro y convencido que esto que me pasó es sobrenatural, que la intervención en mi de la Santísima Virgen en Garabandal fue definitiva.

Decidí apartarme de este mundo de corrupción en el que estaba sumergido. Comencé por dejar de tomar tantas copas como había hecho en mi etapa anterior y que tanto había trastornado mi cerebro, y me sentí feliz sin tener que recurrir a esas cosas que junto con la droga me hacía ver que estaba en un gran mundo; pero ahora veo bien claro que era lo que me llevaba a ese camino de perdición.

Ahora si que me siento feliz, con una felicidad auténtica. Mi familia y yo hemos atraído, o mejor el Señor se ha servido de nosotros para atraer a unos chavales amigos nuestros, no todos los que hubiésemos querido, sino sólo los que Dios tenía destinados.

Debo decir que, cada vez que subo a Garabandal, siento una paz y una felicidad fuera de lo normal, que por mucho que quiera no la tengo en otros sitios.

Miguel Angel.
Cantabria.